Entrevista al Doctor Ángel Rubio
Especialista en drogodependencias

Dr. Ángel Rubio Isabel
Pablo Bolaños, The Ecologist.;  Enviado el 25/04/2006

Entrevista al doctor Ángel Rubio, especialista en drogodependencias

Hoy se comercializan plantas de cannabis con una concentración de sustancias adictivas hasta 10 veces mayor que la que consumían los “ hippies”.

Ángel Rubio es uno de los más prestigiosos especialistas en drogodependencias del Estado español. Desde el Instituto Hipócrates ayuda a muchos adictos y a sus familias a salir del problema. En esta extensa entrevista, Ángel Rubio explica cosas que serán de mucho interés para nuestros lectores.

¿Cuáles son las principales adicciones de la sociedad actual y qué tipos de ellas padecen la mayoría de pacientes que visitan su clínica?

Hay que diferenciar lo que denominamos conductas adictivas tales como estar “enganchado” a la televisión o a Internet, comer compulsivamente dulces o jugar sin control a la lotería o las máquinas tragaperras, de lo que denominamos Trastornos por dependencia de sustancias psicoactivas, esto es de sustancias químicas que tienen un determinado efecto sobre nuestro sistema nervioso y cuyo uso determina en algunas personas la imposibilidad de dejar de consumirlas de forma definitiva o hacerlo de forma controlada y moderada.

Es en este ámbito de los trastornos por dependencia de sustancias psicoactivas en el que Instituto Hipócrates centra su actividad terapéutica. Dentro de ellas, hoy en día lo más frecuente es el policonsumo, esto es el consumo habitual de más de una sustancia. Las más frecuentes entre nuestros pacientes son bebidas alcohólicas y cocaína, seguidas muy de cerca por el consumo adictivo de cannabis y en menor medida de éxtasis y fármacos ansiolíticos (sedantes e hipnóticos), básicamente benzodiazepinas. Por tanto Instituto Hipócrates es una clínica especializada en el tratamiento del alcoholismo y la adicción a cocaína, cannabis, anfetaminas o sus derivados y tranquilizantes.

¿Existen algunas dependencias más irredentas que otras? ¿La heroína, por ejemplo?

Hace 25 o 30 años, cuando se disparó el consumo de heroína se sabía muy poco sobre adicciones y menos aún sobre el tratamiento efectivo de los pacientes que las padecían. Se improvisó mucho y se pusieron en marcha modelos terapéuticos más bienintencionados que efectivos. El fracaso fue importante y, finalmente, la aparición de enfermedades graves asociadas a la forma de administración de la heroína acabó de ensombrecer la situación.

Efectivamente es posible que la adicción a la heroína sea más difícil de resolver y, sobre todo, la que requiere más tiempo de tratamiento. La metadona que se administra a los heroinómanos como tratamiento (¿?) es también una droga de difícil retirada. Alcohol y tranquilizantes aunque no creen tanta alarma social por su condición de drogas legales son también sustancias bastante “irredentas” en muchos casos.

¿Cuáles son las adicciones que dejan más graves secuelas y por qué?

Podemos afirmar que después de la heroína, las secuelas más importantes las encontramos en los pacientes dependientes de fármacos tranquilizantes, cannabis y alcohol por este orden. Como puede ver la experiencia clínica rompe sin contemplaciones la falsa idea de las drogas “duras” y “blandas”. Por ejemplo la droga de la que es más difícil desintoxicar a un adicto son los tranquilizantes; la que desencadena más enfermedades mentales graves es el cannabis y la que puede producir secuelas más graves que pueden afectar incluso a la descendencia del adicto es el alcohol. Por último hacer constar que alcohol y tabaco juntos producen en España unas 80.000 muertes cada año….. Como vemos algunos tópicos son sólo eso, ¡tópicos!

¿Cuáles son los métodos que se utilizan en la clínica que usted dirige? ¿En qué se basan en esos métodos? ¿En qué se diferencian de otros métodos de otras clínicas más o menos similares?

Lo que define y diferencia a Instituto Hipócrates de otras instituciones son básicamente tres características: Ser una clínica residencial, su especialización en adicciones y el ofrecer un tratamiento integral del paciente. El mismo equipo profesional de médicos, psicólogos, enfermeras y terapeutas que atiende al paciente durante su ingreso en el centro va a ser el encargado de dirigir su tratamiento ambulatorio posterior hasta alcanzar la completa recuperación personal, familiar, social y profesional del paciente.

En Instituto Hipócrates se aborda toda la problemática que envuelve al paciente adicto y a su entorno familiar desde un punto de vista médico, psicológico, educativo y social.

En el tratamiento de una paciente adicto no se pueden dejar “cabos sueltos”. Todas las alteraciones de la adicción en el paciente y en su entorno deben ser abordadas intensiva y meticulosamente si queremos que el tratamiento tenga éxito. El prestigio de un centro privado como Instituto Hipócrates sólo se puede construir sobre la calidad del tratamiento y los muy altos índices de recuperación de los pacientes obtenidos.

¿Por qué se "engancha" la gente? ¿Es un problema fisiológico o psicológico? ¿O los dos?

Las sustancias, tanto legales como ilegales están ahí, en la calle, en los lugares de ocio, incluso en los colegios. Las legales como el alcohol las prueba todo el mundo, También un número muy elevado de personas prueban drogas ilegales. La mayoría de las personas no desarrolla una enfermedad de adicción, pero hay un porcentaje que varía con las distintas sustancias, que desarrolla un trastorno por dependencia de ellas.

Factores educativos, psicológicos, sociales y de entorno pueden facilitar o dificultar el entrar en contacto con ciertas sustancias adictivas, pero ahí empieza y termina su influencia. El que una persona desarrolle o no una adicción va a depender mucho más de factores neurológicos de ciertas estructuras de su cerebro que de ninguna otra cosa.

En determinadas personas existe una predisposición neurológica que hará que se desarrolle una adicción si esas personas entran en contacto con sustancias adictivas. Otros factores también influyen como edad de inicio del consumo, intensidad del mismo, etc., pero el fondo neurológico está siempre presente y será un factor decisivo en el desarrollo de la adicción.

¿Qué tipo de responsabilidad tienen las empresas (en el caso del alcoholismo, por ejemplo, las empresas fabricantes de bebidas alcohólicas) en la adicción de los "enganchados"?

Hemos de ser realistas si queremos buscar soluciones eficaces. Las empresas privadas no son ONG’s ni entidades que trabajen para la salud pública y el bien general. Las empresas sólo tienen un objetivo: ganar dinero y harán todo lo que legalmente se les permita –y a veces algo más si no se les controla- para mejorar su cuenta de explotación. Esto es bien conocido y supongo que nadie se engaña al respecto.

Este principio general sólo puede ser limitado por la ley, pero somos uno de los principales países productores, consumidores y exportadores de bebidas alcohólicas. Su consumo produce unas cuarenta mil muertes al año y píngües beneficios económicos a unas cuantas empresas. Mucha gente vive de este sector y las administraciones públicas ingresan enormes cantidades en forma de impuestos.

Los poderes públicos no quieren o no pueden poner límites a esta droga legal ni a la publicidad indiscriminada que de ella se hace en todos los medios de comunicación. La concienciación social al respecto es mínima y ¡así nos va!.

¿Es rentable que las personas se "enganchen", tanto por cuestiones económicas como de poder? ¿A quién beneficia todo esto?

Los lectores de “The Ecologist” entenderán bien el siguiente ejemplo. ¿Es rentable destruir la selva amazónica o la capa de ozono del planeta tierra?. Obviamente no si lo consideramos a largo plazo, pero ¿qué poder económico o político actúa pensando en el largo plazo?. El largo plazo de los agentes económicos y políticos son de uno a cuatro años. Con este “plazo” sí es rentable que las personas se “enganchen” y consuman.

Si se mira con una perspectiva más amplia todo el mundo sabe que a largo plazo el coste social y sanitario –dejando de lado el humano y sentimental- de las adicciones legales es muy superior a los beneficios económicos producidos, pero eso parece importar poco a quienes sólo se mueven con vistas al beneficio inmediato.

¿Se engancha hoy más la gente que en otras épocas? ¿Por qué, en caso afirmativo?

Sería un gran tópico decir que sí, pero es muy difícil contestar a esta pregunta con rigor. A duras penas podemos saber a día de hoy cuanta gente está “enganchada”. Del pasado no tenemos datos fiables. Por tanto si queremos mantener el rigor científico no podemos contestar a esta pregunta.

Es obvio que hace años los adictos lo eran en su gran mayoría al alcohol y sólo ciertas élites sociales tenían acceso a otras drogas –morfina, heroína o cocaína. Hoy en día todas las drogas están en la calle y por tanto los adictos a ellas las consumen. No sabemos si hay más adictos o no, lo que sí podemos afirmar es que los adictos consumen cada vez varias sustancias –policonsumo- e inician el consumo y, por tanto, la adicción más jóvenes. También podemos afirmar que la incorporación de la mujer al mundo de la adicción a sustancias ha avanzado en la medida que ha avanzado su incorporación a pautas de diversión y consumo similares a las de los varones.

Seguramente sí hay más adictos en la actualidad que en el pasado, pero no tenemos datos que nos permitan cuantificar la diferencia.

¿Hay cada vez más adictos entre la gente joven, a las drogas de diseño, al alcohol, a la TV? ¿Por qué las drogas causan estragos entre la adolescencia de hoy?

Esto sí podemos afirmarlo rotundamente. La edad de inicio del consumo y de desarrollo de la enfermedad de adicción ha disminuido drásticamente en los últimos diez años y sigue disminuyendo. Según encuestas de consumo del Plan Nacional para las Drogas en menores de 30 años los datos son escalofriantes. Los jóvenes consumidores –otros muchos jóvenes no consumen- como promedio inician el consumo de alcohol a los 14-15 años, de cannabis a los 17, de drogas de diseño a los 19 y de cocaína hacia los 21 años.

Si creemos que el inicio a edad temprana del consumo, determina una mayor incidencia del desarrollo de la adicción y alteraciones más graves en la maduración psicológica de los jóvenes consumidores.

¿Causas? ……… La despenalización del consumo de drogas fue una medida que en su momento se tomó por un cierto sentido de humanidad. Si una persona es adicta y no puede dejar de consumir, ¿cómo podemos condenarle por hacerlo?.

La despenalización derivó poco a poco en la extensión del consumo en público de drogas ilegales en todos los ámbitos de diversión. Hoy en día los lugares de ocio nocturno se han convertido en verdaderos supermercados de drogas de todo tipo, los jóvenes que acceden a estos lugares tienen una disponibilidad completa de todo tipo de sustancias. Jóvenes mayores que ellos las consumen y ellos se van incorporando al consumo como se van incorporando a la edad adulta.

Antes o después tendrá que plantearse seriamente qué hacer con este fenómeno y si el consumo en público se ha de limitar o no. Entre tanto el desastre avanza imparable entre nuestros adolescentes y jóvenes.

¿Qué tipo de responsabilidad tienen los medios de información, que alientan conductas determinadas...?

A las empresas sólo les importan los beneficios decíamos antes y a los medios de comunicación –que son empresas- sólo les importan las audiencias. Para que la audiencia aumente se hace lo que sea. Así modelos sociales de histrionismo, superficialidad, inmadurez, intrascendencia y, a veces, verdaderos consumidores de drogas aparecen como presentadores, participantes o público en programas y series televisivas de gran audiencia.

Esto tiene una influencia importante en todos nosotros y para los más jóvenes pueden terminan siendo modelos de comportamiento a imitar.

¿Es la nuestra una sociedad "alucinógena", narcotizada?

Creo que no es posible generalizar en este sentido. Creo que en la sociedad actual hay claros fenómenos de polarización. Por un lado hay más jóvenes adictos que nunca en el pasado, pero por otro hay más jóvenes que ni fuman ni beben y están concienciados de temas de salud y medioambientales.

Creo que la sociedad actual es fundamentalmente diversa a pesar de la fuerza de la propaganda. Diversos paradigmas o modelos de vida se van estructurando. Nunca hubo tanto egoísmo y a la vez nunca hubo tanta gente generosa dedicando tiempo, esfuerzo y dinero a ONG’s. Cada vez hay más personas que no beben alcohol aunque los bebedores cada vez beben más. Cada vez hay más sedentarismo en la población, pero cada vez más personas acuden regularmente a gimnasios, piscinas, maratones o “bicicletadas” populares. Avanza la destrucción de la naturaleza, pero también avanza la conciencia ecológica y conservacionista.

Un gran paradigma decadente y caduco parece dominarlo todo, pero a la vez otro gran paradigma emergente de futuro va desarrollándose cada vez con más y más fuerza. Creo en la evolución y por ello soy optimista. Estoy convencido de que el futuro de la aldea global que es el mundo en que vivimos será mejor que el presente y que el pasado. Las crisis que nos toque vivir nos harán crecer y madurar individual y colectivamente. Esto es lo que creo y lo que quiero creer para seguir luchando por un mundo mejor.

¿Qué informaciones tiene usted con respecto a sustancias adictivas que ponen las empresas en cigarrillos, refrescos, etcétera? ¿Somos sus conejillos de indias?

No más que cualquier persona informada. Es conocido e incluso ha habido condenas judiciales importantes a tabacaleras por añadir sustancias adictivas a sus cigarrillos para “fidelizar” mediante la adicción a los fumadores de los mismos.

Es menos conocido, pero no por ello menos cierto, que desde hace treinta años se vienen modificando y seleccionando plantas de cannabis para conseguir una concentración superior de la sustancia adictiva que contienen el delta-9-THC. Así, hoy en día se comercializan y se cultivan por las terrazas de nuestras ciudades plantas con una concentración de sustancia adictiva hasta diez veces mayor que la que consumían los “hippies” de los años sesenta y setenta. El chaval que fuma hoy un porro esta inhalando entre cinco y diez veces más sustancia adictiva de la que inhalaba su padre cuando lo fumaba en una fiesta de la época “hippie”.

Creo que a los ojos de estas multinacionales -legales o no- que producen y después explotan a los adictos somos más “primos a los que sacarles los cuartos” que “conejillos de indias” con los que investigar.

¿Qué puede hacer el ciudadano ante la aplastante cantidad de tentaciones que se le ofrecen en una sociedad donde prima el vacío espiritual y la desestructuración familiar?

La sociedad está formada por personas y no es nada diferente de las personas que la constituyen. Sólo si cambiamos nosotros cambiará la sociedad que formamos. No hemos de minusvalorar nuestro poder para el cambio social, es el único poder para ese cambio.

Creo que hemos de tomar conciencia seria y responsable de las situaciones que se han de cambiar y no perder demasiado tiempo en descalificaciones inútiles de “los políticos”, “la sociedad” y otras generalidades por el estilo. Todos nos movemos en un ámbito personal, familiar, social y profesional. En esos ámbitos podemos producir algunos cambios si tomamos conciencia de los problemas y de cómo se han de abordar.

El equipo que trabaja en Instituto Hipócrates ha rehabilitado en los últimos once años a unos dos mil pacientes. Si a sus familiares y conocidos seguramente hablaríamos ya de treinta o cuarenta mil personas que han cambiado su visión del problema de las adicciones.

Algunos pacientes han sido personas de gran relevancia pública y que a través de los medios de comunicación han llegado a millones de personas que han visto en su recuperación un modelo a seguir. La conciencia colectiva y la preocupación se ha ido extendiendo y cada vez más medios de comunicación se interesan por el tema.

Es sólo un ejemplo de cómo se va produciendo un cambio social. Antes o después este cambio social producirá cambios legales y cambios en los estilos de vida de la población.

ESPECIALISTA EN DROGODEPENDENCIAS

DEDICADO A LAS ADICCIONES

Nacido en 1958 en San Pablo de los Montes (Toledo), desde muy joven se interesa por la medicina y especialmente por las ramas más humanistas y naturales de la misma. Estudia Bachillerato en Toledo y Medicina en Alcalá de Henares (Madrid), especializándose en Hidrología Médica en la Universidad Complutense de Madrid.

En 1988 se traslada a Barcelona y desde principios de 1989 hasta 2003 es director médico del Balneario Blancafort de La Garriga. Trabajando en el Balneario entra en contacto con la Unidad de tratamiento de adicciones. Master en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona, se apasiona por el trabajo de rehabilitación de estos pacientes y, a partir de noviembre de 1994, ocupa el cargo de Director médico de la Unidad de dependencias del Balneario.

El período 2003-2004 es un período de cambios. El balneario cambia de propietarios, el Centro de tratamiento de adicciones existente en el mismo y que dirige el Dr. Rubio pasa a denominarse Centro Terapéutico Mare Nostrum y al frente del mismo permanece hasta noviembre del 2004. Discrepancias importantes con el enfoque empresarial que la nueva propiedad quiere dar al Balneario, el Dr. Rubio junto con la mayoría de su equipo dejan Mare Nostrum y decidan abrir una nueva clínica dedicada exclusivamente al tratamiento de las dependencias. Nace así INSTITUTO HIPOCRATES PARA EL TRATAMIENTO DE LAS ADICCIONES, una nueva clínica especializada que desde hace ya más de un año desarrolla su actividad en El Montanyá, uno de los parajes más hermosos de la provincia de Barcelona.

 


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Última actualización 27/06/2009

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