La adicción:

¿Se puede considerar una enfermedad la adicción? ¿Por qué?

No es una cuestión filosófica, es una realidad científica. La adicción no es un vicio ni una mala costumbre. Es una enfermedad cuya base fisiológica se encuentra en las alteraciones que se producen en el funcionamiento de ciertas estructuras del cerebro humano. Alteraciones que no se producen en todo consumidor de drogas, sino en quienes tienen una cierta predisposición neurológica para ello. Por ejemplo, a quienes no les funciona muy bien el páncreas, tienen más probabilidades de padecer diabetes. Por ello, quien tiene esta susceptibilidad neurológica, al producirse consumos de sustancias adictivas como el alcohol, la cocaína, el cannabis, las benzodiacepinas o la heroína, tendrá muchas más probabilidades de desarrollar una adicción.

Otras personas inician también el consumo, pero si no hay esa susceptibilidad en las áreas dopaminérgicas del cerebro, no desarrollará la enfermedad. Consumirá, y cuando quiera dejarlo, lo dejará sin grandes problemas. Por el contrario, quien desarrolla una adicción, aunque quiera dejarlo, no podrá conseguirlo sin un tratamiento adecuado.

¿Se pueden prevenir las adicciones?

Habría que decir que sí y que no. Sí se puede en la medida en que es posible prevenir el inicio del consumo de sustancias adictivas, para lo que existen medidas que pueden ser eficaces en este campo.

No se pueden prevenir las adicciones, en el sentido de que si una persona tiene predisposición neurológica y entra en contacto con las sustancias que inician el proceso de modificación neuronal, seguramente nada podrá impedir que termine desarrollando una enfermedad de adicción.

Preventivas serán aquellas medidas que favorezcan y promuevan que muchas personas no empiecen a consumir sustancias adictivas ya sean legales o ilegales. Una vez que el consumo se inicia, podríamos decir que la persona está ya en manos de su predisposición neurológica (en este terreno juegan un papel muy importante los factores hereditarios), sumada a factores ambientales y psicológicos (dónde estoy, con quién estoy y cómo soy).

¿Qué problemas adictivos son los más frecuentes hoy en día?

Dejando aparte el tabaco, la dependencia más frecuente es el alcoholismo, seguida de la dependencia de drogas ilegales: cannabis, cocaína y heroína. Lo que sí es muy frecuente, cada vez más, es que el consumo de varias sustancias se asocia en la misma persona. La dependencia asociada a la cocaína y alcohol es muy frecuente entre nuestros pacientes.

También lo es la dependencia alcohólica asociada al consumo de benzodiacepinas, sobre todo en mujeres. La dependencia al cannabis es muy frecuente en personas más jóvenes, y también suele asociarse al consumo de cocaína, alcohol u otras sustancias.

¿Por qué se produce la drogodependencia?

La adicción es una enfermedad que se reparte de forma absolutamente homogénea en todas las clases sociales, niveles de renta y niveles culturales.

No depende de variables económicas o intelectuales. El deterioro que en muchos casos vemos en pacientes drogodependientes no es la causa de la enfermedad, sino el efecto de la misma.

No se «cae» en la adicción como no se cae en una gripe, un infarto o una diabetes. Son enfermedades que se desarrollan dependiendo de un estilo de vida y una predisposición del individuo que las desarrolla.

A una predisposición neurológica se suma una exposición a la sustancia y se desarrolla una dependencia, eso es todo. El incremento tan importante en las últimas décadas del número de pacientes dependientes de sustancias adictivas sólo es reflejo de que estas sustancias están por todas partes y las personas, y especialmente los jóvenes, tienen mayor facilidad de acceso al consumo de las mismas.

¿Hay un perfil determinado de persona que sea más susceptible de volverse adicta?

Rotundamente NO. La adicción a las drogas produce una serie de cambios en el comportamiento y en las actitudes de quienes la padecen. Esto provoca que conforme la enfermedad avanza y se desarrolla, los pacientes se van asemejando, cada vez más, en cuanto a sus reacciones y actitudes. En el pasado, este hecho llevó a hablar de que existía “una personalidad adictiva”. Pero esto no es cierto. Antes del consumo de drogas no se encuentran prácticamente rasgos comunes ni patrones de comportamiento definidos, que permitan prever claramente el riesgo que tiene una persona de ser adicta en el futuro. Los consumidores adictos a las drogas tienden a homogeneizar sus actitudes, hábitos y comportamientos. Pero después de un tratamiento en una clínica de desintoxicación, y tras la completa rehabilitación, vuelven a ser personas diferentes unas de las otras, con un único pasado en común: el de haber superado la misma enfermedad.

¿Por qué se producen las recaídas?

En muchas ocasiones falla directamente el tratamiento por no partir de criterios verdaderos y claros. Si se pretende que el paciente controle el consumo en un nivel moderado, el tratamiento fracasará. Si se pretende que el paciente deje de consumir una determinada droga, pero que pueda seguir consumiendo otras, el tratamiento fracasará igualmente. Si se pretende que cuando el paciente lleve un tiempo sin consumir drogas pueda volver a “drogarse moderadamente” también se fracasará irremediablemente. Estos son los tres errores básicos del tratamiento que hacen que el paciente no se pueda recuperar. Suena muy bien lo del consumo controlado para un adicto, pero eso simple y llanamente no existe. Recuperarse de la adicción pasa por dejar de consumir sustancias adictivas completa y definitivamente.

En cualquiera de estas situaciones, mientras exista un contacto con la droga, los circuitos neuronales implicados no se desactivan porque no dejan de ser estimulados por unas u otras sustancias y por tanto la recaída será muy probable.
Si el tratamiento es correcto en cuanto a sus criterios, puede fallar por no tener la intensidad que un paciente pueda necesitar. Hay pacientes que necesitan una terapia por semana y otros una cada día. Si aplicas a todos una terapia por semana, muchos recaerán por insuficiencia del tratamiento.

Por último, y partiendo de la base de que el tratamiento sea correcto y de la intensidad adecuada para el paciente, las recaídas se pueden producir porque el paciente no lo sigue correctamente, ya sea por falta de motivación o por otras causas. En esta situación, la persona adicta en tratamiento podría abandonar prematuramente, antes de estar preparado para el alta, aumentando las probabilidades de sufrir una recaída.

¿Por qué una persona se hace adicta al alcohol o a otras drogas?

Ni todo el que bebe alcohol desarrolla un alcoholismo, ni todo el que consume cocaína se volverá cocainómano. Ahora bien, hay personas cuyo cerebro tiene una predisposición que facilitará, una vez producido el consumo, el desarrollo de una adicción. Al resto de las personas que consumen drogas no les ocurre esto, porque en su cerebro esa predisposición no existe. Los factores ambientales, es decir, el contexto en el que una persona desarrolla su vida, serán también un factor determinante.

La adicción es una enfermedad que tiene cura porque se resuelve con un tratamiento adecuado. Sin tratamiento, y con el tiempo, esta enfermedad se complica más y más, y terminará, casi con toda probabilidad, destruyendo las vidas de muchas personas, y también, a menudo, la de sus familias.

Hablamos de los adictos, pero ¿cómo están sus parejas, sus hijos o sus madres?

Padres, madres, hijos e hijas, familiares y amigos: todos se sienten atrapados en una situación muy difícil y compleja a la que no encuentran salida ni solución. Se generan en estas personas importantes emociones y sentimientos encontrados. Por un lado un absoluto e incondicional amor por la persona adicta. Por el otro, la imposibilidad de convivir con esa persona.

Un tratamiento serio de las adicciones debe incluir a los familiares o amigos que componen el núcleo más cercano del paciente.

En Instituto Hipócrates la familia participa en terapias específicas en las que se aborda toda esta problemática. La recuperación del paciente y de su familia ha de confluir en la recuperación de una vida familiar plena y satisfactoria.

La Clínica

¿Cuál es el principal objetivo del Instituto Hipócrates?

El Instituto Hipócrates tiene como objetivo central de su trabajo el dar respuesta eficaz a una demanda clara y precisa. Quien tiene una pareja, un hermano o un hijo adicto cuya vida se está destrozando, lo que demanda es una clínica especializada que trate al paciente y lo recupere para que pueda desarrollar una vida normal y satisfactoria. Espera que en ese centro dispongan de los medios y los equipos necesarios y que la metodología sea una metodología de eficacia demostrada. Esto es lo que nuestros pacientes esperan y lo que Instituto Hipócrates ofrece.

¿Qué ofrece el Instituto Hipócrates?

El paciente que acude al Instituto Hipócrates, realiza desde el primer día un cambio radical en su estilo de vida. Horarios regularizados, actividad física diaria, varias horas de terapia individual y de grupo, terapia específica para familiares y pareja y actividades complementarias diversas: Relajación y control de impulsos, cine fórum terapéutico, técnicas de relajación y de control de la ansiedad, actividades deportivas y de aire libre, etc. Desde el inicio del tratamiento el paciente desarrolla un estilo de vida sano y radicalmente diferente al que desarrollaba mientras consumía.

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