La adicción al cannabis: en qué consiste y cuáles son sus efectos

LA ADICCIÓN AL CANNABIS (Parte I): en qué consiste y cuáles son sus efectos

Durante largo tiempo se ha debatido sobre la posibilidad de que el consumo de cannabis pudiera producir, con su retirada, síndrome de abstinencia, y por tanto, dependencia y adicción.

En este sentido ya son pocas las voces que parecen estar en desacuerdo sobre este hecho, y es que en los últimos años se ha experimentado un incremento muy importante de pacientes que inician un tratamiento por adicción al cannabis, sobretodo entre la población adicta más joven, realidad que se ha visto acompañada por avances médicos e investigación científica, así como por una mayor implicación y concienciación en la prevención desde las instituciones.

En octubre del 2018, en el DSM 5, la versión más reciente del “Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales” de la American Psychiatric Association, ya se añade el síndrome de abstinencia del cannabis.

En España, el Plan Nacional sobre Drogas relaciona las propiedades psicoactivas de la marihuana con sus efectos sobre el sistema de recompensa existente en el cerebro, exactamente del mismo modo que el resto de drogas. Es por ello que alerta del riesgo de la adicción al cannabis, así como de su especial impacto sobre los jóvenes, debido a los efectos del cannabis sobre el aprendizaje.

El cannabis es una droga que se extrae de la planta “Cannabis Sattiva”. Sus efectos sobre el sistema nervioso son producidos principalmente por uno de sus principios activos, el Tetrahidrocannabinol (THC), el cual se encuentra en diferentes proporciones según la forma en la que se presente la droga. Las diferentes formas de presentar la misma droga del cannabis pueden ser:

  • Marihuana: De un 15-30% de THC
  • Hachís: Más potente que la marihuana. 40-60% de THC
  • Aceite de Hachís. Puede contener más del 60% de THC

Una de las principales instituciones de investigación sobre adicciones, el National Institute on Drug Abuse en Estados Unidos, especifica que el consumo de marihuana aumenta el riesgo de desarrollar “Trastorno por consumo de marihuana”, el cual desemboca en una adicción en sus casos más graves. Concretamente sitúa en un 30% el porcentaje de personas que consumen cannabis y presentan el citado trastorno. De nuevo, esta institución quiere poner la atención en los consumidores más jóvenes, al asegurar que son las personas que inician su consumo de cannabis antes de los 18 años aquellos que aumentan entre tres y siete veces las probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de marihuana respecto a las personas adultas.

En este estudio, “Review of the Validity and Significance of Cannabis Withdrawal Syndrome”, publicado en American Journal of Psychiatry, se analiza la relación entre el THC y la aparición del síndrome de abstinencia, primero con la retirada de la droga, y luego con el alivio que supone para la sintomatología de abstinencia la nueva administración de la sustancia.

También se estudia las características lipófilas del THC, hecho por el cual esta sustancia perdura en el tejido graso del organismo durante mucho tiempo, fenómeno por el cual, se retrasa la aparición del síndrome de abstinencia asociado a la adicción al cannabis. Esta es la razón, asegura este estudio, por la que se ha tardado tanto tiempo en constatar que la marihuana crea adicción.

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS DEL CANNABIS?

Al igual que con el resto de drogas, los efectos del cannabis sobre el consumidor no son únicos ni universales, sino que dependen de diversos factores.

Por un lado, no es lo mismo un tipo de producto que otro. Puede ser marihuana (flores de la planta y hojas), hashish (resina de las flores) o aceite de hashish (con la concentración de THC más elevada). También podría tratarse de cannabis sintético, conocido como “Spice”, más potente que el THC natural y cuyo consumo tiene un mayor riesgo de desarrollar consecuencias negativas a nivel psicopatológico.

También se debe tener en cuenta la dosis administrada y la experiencia del consumidor de cannabis, ya que cuando la droga es más potente de lo que las personas que consumen esperan o son neófitos con la sustancia, los efectos del cannabis pueden ser muy desagradables, generando estados de ansiedad y de angustia.

La vía de consumo también es un factor a tener en cuenta. El modo más habitual de consumir la sustancia es la vía fumada, que por un lado favorece un mayor control de la dosis administrada, pero por el otro provoca importantes daños respiratorios por la combustión de la droga al ser inhalada, a los que se deben sumar los daños ocasionados por la probable adicción al tabaco al mezclar este con cannabis para su consumo. Otra vía de consumir la droga es la vía oral. Este modo de consumo evita la toxicidad de la inhalación durante la combustión de la droga, pero no hay tanto control de la dosis administrada y aumenta mucho el riesgo de que los efectos de la marihuana sean desagradables y adversos.

Con carácter general los efectos del cannabis producen cierta sensación de placidez y bienestar, con cierta hilaridad, alteración sensorial y temporal, y se produce un importante aumento del apetito. Los ingredientes activos de la marihuana desencadenan una acción ansiolítica sobre el sistema nervioso, aunque en otros casos, su acción es la contraria, provocando un aumento de la ansiedad en las personas que consumen marihuana.

Según la información que aporta la página web del Estado de Colorado, primer lugar en legalizar el consumo recreativo de la marihuana en los Estados Unidos, una persona bajo los efectos del cannabis puede experimentar una sensación  de felicidad y euforia debido a la acción de la sustancia sobre la dopamina, lo que genera placer y cierta necesidad de volver a consumir. A un nivel cognitivo, el cannabis afecta a los procesos de memoria y aprendizaje, y provoca en los consumidores un mayor desinterés en las actividades cotidianas y rutinarias de su vida. Por otro lado, se produce sequedad bucal, debido a que determinados ingredientes activos de la marihuana afectan a la secreción de saliva. También pudiera suceder un enrojecimiento de los ojos, sudoración excesiva, broncodilatación y aumento de la presión arterial. Cuando existe un consumo elevado de THC, los efectos del cannabis pueden incluir  alucinaciones, delirios, mareos, náuseas fuertes y vómitos, confusión, ansiedad, paranoia, y aumento del ritmo cardíaco.

Cabe la pena recordar que aunque muchos usuarios de drogas relacionan el cannabis con una sustancia depresora del sistema nervioso junto al alcohol y las benzodiacepinas, en realidad se trata de una droga más próxima a las psicodélicas o alucinógenas.

Los efectos del cannabis a largo plazo, con un consumo continuado, incluyen consecuencias negativas cada vez más importantes: Problemas cardiovasculares,  graves enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón y afectación en la salud mental y el cerebro de las personas que consumen, con elevado riesgo de desarrollar daños en la memoria y pérdida de coeficiente intelectual, sobretodo si el consumo se inició en la adolescencia, ansiedad, psicosis, paranoia o depresión. También aumenta el riesgo de trastorno por consumo de alcohol o de otras drogas.

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oDono