Superar la adicción

Superar la adicción. Tratamiento o abismo.

Hola de nuevo. Me presento por si no me conoces. Soy A., tengo 45 años y soy un adicto rehabilitado, he conseguido superar la adicción. Dicho de otro modo, soy una persona que ha vuelto a nacer gracias al tratamiento de Instituto Hipócrates.

Mi proceso de recuperación

Ingresé para superar mi adicción el 28 de noviembre de 2014. Antes había intentado, en varias ocasiones y de maneras distintas, dejar de consumir –alcohol y otras drogas– pero fracasé en todos los casos. Probé con un psiquiatra, con una psicóloga, con reuniones de grupo de apoyo de alcohólicos y por mi cuenta. Ninguna me salió bien.

En aquel entonces, buscar ayuda con un ingreso no era una opción para mí. Me daba muchísima vergüenza pedir la baja médica –quién sabía por cuánto tiempo- y que mi problema saliera a la luz. Siempre me ha importado lo que los demás piensen de mí.

Visto con perspectiva, hoy sé que ese pensamiento era la excusa perfecta para no hacer lo que tenía que hacer. Así que me resistí a ingresar cuanto pude como gato panza arriba. Hasta que la situación se desbordó y no que me quedó más remedio.

Yo siempre digo que más que ingresar a mí me ingresaron. Realmente yo no crucé la puerta de la clínica del Montanyà de manera voluntaria. Tuve la suerte –otros adictos no la tienen- de tener un entorno familiar y de amistades que intercedieron. Tomaron la decisión que yo no fui capaz de tomar. Tuve la suerte de haber tocado fondo. Se me estrechó tanto el camino, se me hizo tan irrespirable, que bajé los brazos.

En buena hora lo hice, claro. En buena hora me rendí y permití que mi familia moviera ficha por mí y dispusiera todo para que me ingresara. A esa encrucijada llegan todos los adictos. O haces tratamiento o caes por el abismo.

La adicción es una enfermedad mental. Cuesta mucho reconocer –a uno mismo y ante los demás- que tienes un problema. Y cuesta actuar razonablemente.

La lógica dice que si tienes una enfermedad de cualquier tipo, acudes rápidamente al médico y al especialista. En el caso de la adicción no ocurre lo mismo. Lo habitual es pensar que el problema no es para tanto y que “yo controlo” cuando los hechos dicen lo contrario.

Las personas adictas son capaces de engañar a su entorno y, lo más grave, a sí mismas. Realmente es un quiero y no puedo. Te gustaría dejar de consumir, pero te ves incapaz de hacerlo. Es entonces cuando el panorama se ve atroz. Porque inconscientemente empiezas a interiorizar que estás condenado a vivir así. Que no tienes remedio.

Es una pescadilla que se muerde la cola. Consumo, pierdo el control, me arrepiento, me deprimo y vuelvo a consumir para tapar ese malestar y esa sensación de angustia. Un círculo vicioso cuyo daño a tu salud mental y física cada vez es mayor.

La buena noticia es que es posible superar la adicción. Miles de pacientes de Instituto Hipócrates lo hemos hecho durante los 20 años de vida de este centro.

Lo más importante es dar el primer paso

Coger el camino correcto cuando se llega al citado cruce de caminos. Ese punto de inflexión al que, antes o después, llega cualquier persona con adicción.

Lo decisivo es descolgar el teléfono y marcar el número del Instituto Hipócrates. Saber pedir ayuda y ponerse en manos de profesionales. De quienes saben qué hacer y cómo actuar ante una situación ingobernable.

Yo estuve en ese punto, en esa encrucijada. Por suerte, me forzaron a coger la dirección correcta. El tratamiento de Instituto Hipócrates me ha salvado la vida. Así de sencillo.

Te animo a que tú hagas lo mismo.

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oDono