Una clínica de ingreso no debería valorarse únicamente por sus instalaciones. El espacio es importante, pero lo fundamental es lo que ocurre dentro de él: el tratamiento, el acompañamiento profesional y el trabajo que realiza cada persona durante su recuperación.
En Instituto Hipócrates hemos buscado que ambos aspectos vayan de la mano. Un entorno tranquilo, habitaciones individuales, espacios terapéuticos y zonas destinadas al descanso y a la actividad forman parte de una estancia cuyo objetivo principal sigue siendo el tratamiento de la adicción.
Para muchas personas, ingresar supone parar por primera vez después de mucho tiempo. Disponer de un lugar tranquilo, cuidado y privado puede ayudar a que ese primer paso resulte algo más llevadero.