No existe una duración estándar que sea adecuada para todas las personas.
La evolución depende de factores como el tiempo de consumo, el tipo de adicción, el estado físico y psicológico, la existencia de problemas asociados y el contexto familiar.
A lo largo de los años hemos comprobado que cada proceso requiere tiempos diferentes. Algunas personas experimentan cambios significativos durante las primeras semanas, mientras que otras necesitan más tiempo para consolidar avances que llevan años intentando conseguir.
Por este motivo, la duración del ingreso se determina siempre según criterios clínicos y terapéuticos, valorando la evolución individual de cada paciente.